sábado, febrero 09, 2013

Capitulo II : La estrella fugaz

Antes de dormir, rebusco entre mis mas perdidos recuerdos, tratando de encontrar el ¿por qué?. Ya que, dicen por ahí que nadie elije a quien amar, pero estoy seguro que si se pudiera elegir, yo elegiría siempre a ella.

Sin embargo, no siempre fue así, pues hace un par de años, cuando el amor que sentía por ella era apenas un ligero dolor de panza, llego a mi vida una estrella fugaz, que apareció de la nada en mi primer día de clases. Yo estaba parado en la entrada del estacionamiento cuando ella llego en el carro de un amigo, ¿mi primera impresión?, una chica normal. Su nombre era Gabriela, no era ni alta, ni una genio, mucho menos super sexy, ella era simple, común y corriente.

Rápidamente nos hicimos amigos, comíamos juntos casi todos los días y tomábamos el mismo bus la mayor parte del tiempo, nos mandamos mensajes en clases, en la calle, en la casa o donde sea que estuviéramos. Pero cierto día, yo, borracho, como solía hacerlo cada viernes, la llamé. Eran como las ocho de la noche y le prometí ir a verla en media hora. Yo, estando muy cerca de su casa, recuerdo haber tomado un bus (en sentido contrario), caminado sobre las vías de un tren, haber brincado un muro y haber corrido kilómetros, tan solo para verla.  Y llegué a las once de la noche, pues cuando estas borracho te puedes perder y como era de esperarse, me perdí.

Fuimos al parque cerca de su casa y mientras ella se columpiaba, la besé. Desde aquel día, ella dejo de ser mi amiga, se convirtió en algo mas, casi mi novia. Día tras día que pasaba con ella se convertía en alegría y felicidad, pero así como llego se fue. Pues como toda estrella fugaz, desapareció en el inmenso cielo.


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